El 6 de julio de 1885, una mujer llegó llorando con su hijo de nueve años al laboratorio donde investigaba Louis Pasteur.el chico se llamaba Joseph Meister y dos días antes había sido mordido por un perro rabioso en 14 sitios diferentes.De puro dolor, casi no podía andar y su mierte en breve plazo estaba prácticamente asegurada.
¡Salve usted a mi hijo, señor pasteur! rogaba insistentemente aquella madre.
Pasteur había probado un remedio en animales, pero jamás en personas.¿Debía inyectar aquel remedio al muchacho o no? Gran dilema.
Finalmente, aquella tarde se administró a un ser humano la primera vacuna contra la rabia.El muchacho jamás presentó el menor síntoma de la espantosa enfermedad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario